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domingo, 18 de septiembre de 2011

Me siento agraviada

He venido sintiéndome un poco reacia a escribirlo pero también tengo la necesidad de hacerlo. Donde vivo desde hace cuatro meses es una comunidad en la zona conurbada de la Cd de México hace 10 días ejecutaron a 6 personas muy cerca de mi calle (Luis Roberto, Alfonso, José Daniel, Martin, Jesuri Armando y Damián). Son varias unidades habitacionales, de esas que fácilmente son ciudades dormitorio porque todo mundo sale a trabajar al DF y regresa por las noches, casas de interés social que son tan pequeñas que sus paredes parecen de papel y es un manojo de creatividad que viva toda una familia en lugares tan pequeños: las "nuevas vecindades" para gente que trabaja todos los días, queriendo ofrecerles a sus hijos un lugar mejor que en el que crecieron.

Caminar por entre esas calles imaginadas como módulos que se repiten hasta el cansancio me resulta lindo porque dentro de la igualdad las casas van tomando algo de quienes las habitan, así hay patios enrejados de muy distintas formas, otros descuidados, otros con macetas, a una casa le han puesto una reja de dudoso tinte artístico, otras están llenas de trebejos y maderas. Algunas tienen árboles a la entrada, otras han desterrado el poquito pasto para colocar cemento. En todas ellas veo pasar a familias muy jóvenes, parejas con bebés que salen al tianguis semanal y compran el mandado, por las tardesnoches se ven personas llegar como hormiguitas en el transporte y comprar el pan antes de llegar a casa.

Y en esa comunidad asesinaron a seis hombres. Al día siguiente había tianguis y todas las caras reflejaban miedo. “Asesinan a narcomenudistas en conocido punto de venta” y zaz! Así de un plumazo en cuestión de horas las autoridades ya habían resuelto que era un ajuste de cuentas y que la/os habitantes de Chicoloapan podían estar ¿tranquila/os?.


Las notas reproducidas en los medios impresos ese día comentaban lo mismo: narcomenudistas, ajuste de cuentas, pelo corto y ropas de “cholos” era la principal prueba de su culpabilidad… a sólo unas horas de asesinados. Cuatro días más tarde presentaron a 7 presuntos culpables del multihomicidio, la razón principal no cambió: ajuste de cuentas entre bandas rivales por robo a un capo que nunca identifican y que por supuesto no está detenido (entre ellos se arreglan ustedes no se preocupen mientras no se metan, parece decir el discurso entre líneas de las autoridades).

Pienso que las autoridades en ese rápido actuar (que no lo fue para desmantelar “conocido punto de venta” antes de esa masacre ni para detener al capo robado) están tratando de crear confianza entre la población. Yo no me siento segura y más aún sigo sintiéndome agraviada de que se estigmatice sin una investigación a seis familias, a una comunidad que ha solapado el narcomenudeo, que ahora se desconfié de las personas que son mis vecino/as pensando ¿es ahí donde drogan? ¿es ese un narco? ¿es aquel por su vestimenta un delincuente? ¿conviven aquí bandas rivales al amparo de la autoridad siempre y cuando se maten entre ellos?

El domingo siguiente a la ejecución iba en el transporte desde mi pueblo, un hombre que a juzgar por el “delito de portación de cara y vestimenta” podría encuadrar en las señales de un narcomenudista: el rostro moreno, peinado corto, vestimenta chola, tatuaje en un brazo…etc. El hombre llevaba a un niño de unos 10 años, iban al museo de antropología y el hombre le decía –hay que comprarte una cámara fotográfica para que salgan muy padres las fotos- y luego le preguntaba cuál era la tarea, el niño le decía – son tres artículos pero con tu celular tomo las fotos y me lo prestas y ya no imprimo y que las vea la maestra- el papá (deduje) le respondió –haz mejor cinco para que quede bien chida tu tarea, podemos ir ahí al museo del castillo y hay otro museo…-

Me bajé pensando en que mucha/os mexicanos ciframos nuestras esperanzas en un futuro mejor, que muchos padres como el señor del transporte busca que su hijo sea mejor persona y se preocupa…

No se y no me consta que esas seis personas ejecutadas sean narcomenudistas. Me produce inseguridad que se busquen chivos expiatorios, que se estigmatice a una víctima con el “algo habrán hecho” nadie se merece una ejecución, en mi país no hay pena de muerte y todo mundo merece un juicio justo. Hay una nota que habla de las personas detenidas y un comentario de una persona dice que uno de los detenidos es el sostén de su casa y que ese día trabajo todo el día… Esta masacre se va a perder en el marasmo de otras masacres, en la tragedia de 50 mil muerto/as porque las autoridades no presentan nunca sentenciado/as con pruebas firmes… es más fácil presentar públicamente a personas que mientras no se demuestre su culpabilidad son inocentes, incluidos los muertos…

En México vivir se está volviendo un azar en dónde puedes morir o ser detenido según convenga… y mientras tanto hay padres y madres que se levantan todos los días, a trabajar, a luchar para que sus hijos tengan una mejor vida que la de ellos. Sí me siento agraviada y más insegura que hace 4 meses.


(las fotos son de cuando salgo a caminar por las calles del pueblo)

lunes, 15 de agosto de 2011

Necesidad de hacer altos…

Hay procesos personales que por mucho que se eviten termina una topándose con ellos en el peor momento posible. Ayer platicaba con una amiga que pasé una semana muy difícil, extrañando, doliéndome en lo personal, en lo comunitario… tanto que hasta físicamente me sentía enferma. Inevitablemente eso se refleja en todas las áreas de tu vida.

Y una sigue adelante porque no sabe hacer otra cosa y pone buena cara aunque por dentro se la esté llevando a una la chingada, y ahí radica el error, creo, porque la/os demás no tienen porque adivinar que tú también tienes tus propias necesidades y preocupaciones; pero ¿sí no haces algo por y para ti, cómo puedes hacer algo por y para los otros?

Entonces el universo conspira para que te des cuenta: y tu relación de hace diez años se acaba… no tienes trabajo, la computadora se niega a seguir, la BlackBerry se pasma, en el grupo donde participas no puedes decir lo que sientes eligiendo las palabras con cuidado sin que te brinque alguien que también anda tan saturado/a como tú sólo que sin medir lo que dice y dónde lo dice… y así todo se revuelve, se rompe, te obliga a detenerte.

Me planteaba desde que empezó el año ¡¿qué es lo que realmente me hace sentir viva?… y no sabía, afortunadamente son tantas cosas que hasta lo que duele es necesario vivirlo, decirlo, sentirlo en su totalidad porque eso es lo que me hace ser lo que soy.

Otro amigo me decía: el problema contigo no es la falta de opciones sino el exceso de ellas. Quizá tenga razón, todo lo que hago me apasiona, pero necesariamente tengo que sentirlo así… y también ahí radica que eleve mis expectativas y terminé sintiéndome frustrada porque no salen las cosas como una espera a pesar de que te comprometes por sobre otras cosas de tu propia vida.

He tomado decisiones importantes este año, unas más dolorosas que otras. Pero se impone un alto en algunas áreas y resolver más tarde si sigues o te despides también; un silencio activo para tomar la dirección correcta y hacerse las preguntas correctas para buscar la solución que necesito.

Hace poco más de un año tomé la decisión que quería pintar, quería hacer grabado… y no sólo porque me gusta, porque lo necesito tanto como respirar. Si no dibujo estoy hueca. Mi maestro ha montado un taller de grabado y justo lo vi hoy pero no tengo el dinero para tomarlo. Y tengo un taller modesto de pintura y no pinto como debería, al menos para descubrir que no sirvo ni soy tan buena como para hacer una exposición más o menos decente.

Se impone redirigir la vida y buscar lo que necesito para vivir… y para eso hay que hacer altos en lo que importa, pero que una no puede nutrir si está hueca o sí abandona la pasión…Así que voy a conseguir un tanque de oxígeno vivencial… #voyvengo

martes, 8 de febrero de 2011

Rasparse las rodillas nada más...

Foto: Juan Carlos Cruz/ProcesoFoto/Sinaloa
(Informe Infancia y Conflicto Armando en México)

Actión Blog Day promovido por "Pateando Piedras"

Ver la noticia en periódicos de que más de mil niños han muerto en esta “guerra” contra el narcotráfico, realmente rompe cualquier esfuerzo de normalidad que una intente para creer que las cosas irán mejor en el futuro. (Para ver el Informe "Infancia y conflicto armado en Mexico dar clik aquí)

Y las rompe precisamente porque creo que son las y los niños en quienes depositamos la semilla del futuro… nuestro futuro. De ahí la inmensa tristeza e indignación porque el Gobierno no pueda ser capaz de garantizar la protección a nuestra infancia... ni que cómo Sociedad en conjunto podamos exigir a una sola voz ¡Basta!

Pero resulta más terrorífico aún, ver después un intento torpe (por decir lo menos) de "limpiar" la imagen del ejercito con fotos y notas en los periódicos en donde, como día de campo niños pequeños “juegan” a ser soldados… al señalamiento por parte de la ONU, el gobierno de Felipe Calderón responde con la “normalización” del uso de armas, no importa que casi el 30% de niña/os no acudan a la escuela. Hacer “atractivo” lo que se ha vuelto normal por los grupos delictivos es aterrador.

Veo las fotos de esos pequeños a los cuales en un acto mediático de “limpieza de imagen” los ponen a jugar a ser “soldados” y me escuece el corazón el recuerdo de Martín de 9 y Bryan de 5 años que murieron a manos de soldados el sábado 3 de abril de 2010 cuando viajaban con sus padres rumbo a un día de campo en Matamoros. La CNDH realizó una investigación independiente después de que la SEDENA diera una versión diferente de la familia Almanza Salazar, que dio pie a la recomendación N. 36/2010.

Foto: Cuarto Oscuro / Funeral de Bryan y Martin Almanza

Yo la verdad, (como la canción del grupo Cómplices) preferiría que las armas no existieran más en este mundo, ¡sería algo estupendo! y no el "día de campo con el ejército" ni que me digan que el uso de la fuerza con armas es "La fuerza de México" no quiero aceptarlo, Sr Presidente.


También preferiría que Bryan y Martín estuvieran con tod@s nosotr@s para jugar, reir y rasparse las rodillas, nada más ...

miércoles, 2 de febrero de 2011

Mes de luto por Marisela Escobedo...silencios insumisos

Hoy se cumple el plazo de un mes para encender veladoras y mantener un minuto de silencio diario a la memoria de Marisela Escobedo frente a la representación del gobierno de Chihuahua (Río Pánuco 108).



¿Porqué por ella, habiendo más de 30 mil asesinados en este país? ¿Porqué las veladoras, los minutos de silencio, las cruces rosas, las cartulinas, porqué durante un mes?

El 16 de diciembre pasado, tod@s vimos la culminación de una ejecución anunciada. Ante nuestros ojos pasaron las escenas de una mujer que había comenzado a morir dos años antes cuando le mataron a su hija Rubí Marisol.

Marisela Escobedo, como tantas otras mujeres sacó fuerza del dolor para exigir justicia. Se volvió activista y comenzó a enfrentar un sistema de justicia que dejó libre al asesino confeso. Su grito sigue resonando por esos sitios donde dicen que las autoridades gobiernan, legislan e imparten justicia por tod@s nosotr@s. Su grito camina calles y a su grito se suman voces todos los días.

Activistas y personas dolidas comenzaron a colocar veladoras en el lugar donde la ejecutaron. El gobierno del estado se sintió incómodo de esos gritos transformados en luces y mando retirarlas... asi siguieron los días: el gobierno retirándolas y las personas comunes y corrientes a colocarlas otra vez.

Por twitter comenzaron a replicar esa espontánea forma de manifestarse frente a la vergüenza de un gobierno que se ha mostrado más que incapaz ante esos gritos de luz. El ContingenteMX un grupo de activistas por los derechos humanos se sumó y como una forma de solidaridad resolvió hacer lo mismo frente a la representación del gobierno de Chihuahua.

Desde el 3 de enero comenzamos diariamente, durante un mes, una guardia a las 12:00hrs. Hubo una cruz rosa a la que se fueron sumando cartulinas, otras cruces rosas y flores. No siempre se presentan las mismas personas, pero a lo largo de 31 días me han tocado días conmovedores, como ver un hombre (que es un inteligente académico irónico y a veces algo irritante) llegar más de una vez solito en una bicicleta con una rosa y una veladora, así sin muchos aspavientos, a una señora de 70 años sumarse al minuto de silencio y rezar en voz muy bajita por esa madre, a una reconocida defensora de derechos humanos con un arreglo floral para hacer guardia, a un jóven que está por terminar su tesis y como cascabel recopila las fotos y las notas que dan cuenta del acto diario, a una mamá que antes de ir a la fiesta de sus hijos van en familia; a mujeres y hombres muy jóvenes, a un león marino que asiste cuando se aleja de su isla, a un hombre alto y delgado que me recuerda siempre que las víctimas no son cifras y cuando les nombra su voz es como ese grito que se vuelve luz...a dos que se escaparon de sus oficinas para acompañar un rato, a ese bebé de 3 meses con su mirada clara el día quelo llevaron cuando H.I.J.O.S México sumó a ese acto las fotos de muchas personas en muchos países con una cruz en memoria de Marisela Escobedo, o a una maestra con las cruces hechas por niñ@s de la primaria Ignacio Manuel Altamirano en el Estado de México en la que participó toda la comunidad educativa: madres, alumn@s y personal docente.

El grito transformado en luz de veladoras se volvió y multiplicó en personas con un rostro y voces que saben gritar pidiendo justicia, rescatar de los números, los nombres de otras personas, quitándole al olvido las vidas arrebatadas.

Y también hubo pocos días, de frustración y desesperanza extrema, como cuando llegamos a nuestra guardia con una cruz que decía #niunamás y enterarnos más tarde del asesinato de la autora de esa frase allá en Cd Juárez: la activista y poeta Susana Chávez.

Un día llegué y no había nadie, el guardia de la representación, los orejas del Gobernación y del GDF eran más ahí enfrente anotando en sus libretas y ocultando sus identificaciones, y me sentí un poco sola limpiando las hojas y el resto de cera... acomodando las cruces y colocando el número que acumulaba los días. Y ahí solita guardando el minuto de silencio pero sin dejar de honrar la memoria de las mujeres que nos convocaban, me sentí mucho mejor que el gobernador de Chihuahua, que el Presidente del país, que los legisladores y su gran incompetencia, que los jueces y ministerios públicos, porque ese día yo si estaba haciendo a lo que me comprometí sin renunciar... y entonces por ahí llego una compañera que se había escapado de su trabajo y sólo había llegado un poco tarde... y unos minutos después otra amiga... era el grito ese que se convirtió en luz de veladora, que se transformó en rostro y voz de personas que sólo llegaba un poquito tarde.

Hoy sumamos 31 minutos de silencios insumisos. Porque cada minuto de silencio diario nos ha costado mucho más que ese grito depositado en nuestros corazones. Es un minuto de silencio en honor y a la memoria de las víctimas, porque durante los siguientes 1439 minutos de cada uno de los 31 días que duró este mes los hemos ocupado en exigir a las autoridades cumplan y hagan valer la justicia a la que se comprometieron.

Y seguirán multiplicándose esos rostros, esas luces, esos insumisos minutos de silencio, esos pases de lista enrabiados (... y ojalá ya no más nombres) hasta que esos gritos se vuelvan memoria viva, la luz en paz activa, las sonrisas de niñas y niños como Camilo, y los rostros solidarios en mirada transparente de las madres, las hermanas, las hijas y nietas de esas mujeres que hoy nos hacen tanta falta...

¡¡Ni una más!!